Vargas Llosa, el Nobel que le ganó a Fuentes


Uno de los chismes que más he escuchado en las últimas horas después del anuncio del Nobel de literatura a Mario Vargas Llosa, es que el gran perdedor en esta carrera que peleaban desde hace veinte años dos o tres gallos por el máximo reconocimiento en el mundo de las letras, ha sido y  es Carlos Fuentes.

Si había otro escritor latinomericano que podía obtener el Nobel dada su trayectoria y su capacidad de relaciones públicas y su conocimiento de las cortes literarias europeas, ése era el autor de La muerte de Artemio Cruz.

Sin embargo, con el anuncio de la Academia Sueca es posible que Carlos Fuentes, de quien se anunció hace un par de semanas que estaba enfermo en un hospital en Ginebra, y dado el sistema de rotación del Nobel que la Academia Sueca tiene, es muy posible que ahora sí Fuentes muera sin recibir el codiciado premio.

Las carreras de ambos narradores fueron las de dos galgos finos, fuertes, con la musculatura firme para alcanzar el premio. Vargas LLosa creció de la nada, en tanto Carlos Fuentes fue cimentando su leyenda a partir del conocimiento primero de las jerarquías de la literatura mexicana y después  su inegable capacidad diplomática y política.

Ambos, muy jóvenes, escribieron sus grandes obras, obras construidas no al amparo de un one hit wonder, sino por racimos. Fuentes rápidamente se coló como el referente de la literatura nacional con La muerte de Artemio Cruz, La región más transparente, Cambio de piel, Cristobal Nonato, en tanto que Llosa también referente de la literatura peruana, tiene un punto culminante con La guerra del fin del mundo, sólidamente antecedida por La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en la catedral.

Sin embargo, la obra de ambos tuvo un estancamiento posterior, aunque visto en menor grado en la obra del autor de Pantaleón y las visitadoras. Mientras Llosa evolucionó con la literatura contemporánea de una manera más modesta, dejando atrás las grandes estructuras novelísticas, la obra de Fuentes sí tuvo un retroceso, o más que retroceso, hablemos de una calidad que no estaba a la altura de sí mismo.

Después del Nobel de literatura a Paz, el gran contendiente de Fuentes, han pasado ya más de veinte años y el Nobel seguía pareciendo lejano tanto para el mexicano como para el peruano. Además, en estos veinte años, el mundo ha experimentado los cambios más sorprendentes sobre todo en el ámbito de la lengua, la perspectiva de lo literario, la comunicación y las visiones decadentes o ácidas que hoy en boga son más aceptadas que una literatura “vieja”, que se afincaba mucho en la crítica de lo social, en la que el individuo era una pieza dentro del marco de lo nacional, como bien se define en las obras de ambos escritores.

La literatura contemporanea es una literatura de la anulación de todo lo anterior, donde lo importante es la deconstrucción del individuo, la reconstrucción de su psicología ante el mundo, la exploración del derrotismo ilustrado, la fragmentación del hombre. Es por eso que en la literatura contemporánea la obra de Fuentes y LLosa parecían lejanas del Nobel. Eso, aunado a que su obra empieza a ser olvidada, rodeada y cercada por generaciones de escritores quienes han visto que la única manera de sobrevivir es matando al boom, hacía ver ya como poco probable un Nobel para alguno de ellos.

Pero ahora el veredicto se ha dado. Mario Vargas Llosa ha obtenido el Premio Nobel de Literatura. Fuentes ha perdido. Tal vez el Nobel llegue tarde para Vargas Llosa. pero lo más cierto, es que desde 1991, el Nobel le ha llegado tarde a la generación y a hispanoamérica. Con su Nobel no se premia sólo a una obra, sino una generación que ha pasado, el Nobel de Llosa, a diferencia del de García Márquez, más parece ese obelisco con el que los romanos festejaban a los generales que volvía de la guerra y que se levantaban, generalmente, meses y años después de ganado el conflicto.

Para Carlos Fuentes no habrá obelisco, su novela reciente sobre vampiros lo justifica, como las anteriores. Pero ha sido grande. Y sin duda festejará a su amigo por el Nobel. En cambio, García Márquez seguro lo mirará como cuando vemos al vecino que llega en un coche nuevo de la misma marca, año y color, del que nos acabamos de comprar.

 

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2 comentarios sobre “Vargas Llosa, el Nobel que le ganó a Fuentes

  1. Fuentes debe recibirlo….pero ya sabemos como son los suecos antes resucita bin laden…para q vuelvan a premiar a latinoamerica

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