Literatura joven


Ayer estuve presencié un programa de radio conducido por Baltazar Domínguez en Radio UNAM, por motivo de la Feria del libro de Minería. El tema era la literatura joven y entre los panelistas se encontraban los ganadores más recientes de los premios Tierra Adentro, así como dos noveles autores editados por Jus: Miguel Ángel Hernández Acosta y Ana Laura Pazos.

Surgieron diversas conclusiones sobre el tema: los escritores jóvenes no se leen entre sí más que por morbo y también cuando logran encontrar un libro de otro autor joven sorprendentemente publicado por una editorial comercial: por lo general los autores noveles parecen estar destinados, salvo honrosas excepciones, a las editoriales estatales para quien la edición más que un negocio es una obligación y como en todo acto obligado de la vida, sólo cumplen y ya, sin importar el impacto de esos libros ni la distribución de los mismos.

También se llegó a lossiguientes puntos: los escritores jóvenes usan la tecnología como auto promoción, aunque también hay autores que niegan de ella por considerarla banal. Los primeros libros son sólo apuestas a temáticas que podrán desarrollarse o no en la posterior obra de cada autor. Sobre todo, es imprescindible para un autor joven, separar muy bien las dos líneas de trabajo que todo autor ejerce en su vida: escribir sin pensar en la publicación y una vez terminada la obra, pensar en la publicación con la misma ansia con la que se escribió. Los escritores jóvenes no se buscan entre sí más que cuando se conocen por becas o por azarosos encuentros en la vida y sobre todo, los escritores jóvenes buscan a escritores mayores para encontrar luz o guía.

Interesante charla. A fin de cuentas, no existe una ruta ni un camino para decidir qué debe de hacer un escritor joven, pero me animaría a marcar ciertos, usando un término orográfico, puertos de montaña por el que se debe de pasar o un pequeño decálogo aunque seguro tendrá más de diez puntos:

1.- Lee y no dejes de leer.

2. Escribe y no dejes de escribir.

2.- Asiste a un taller literario en tu ciudad o bien, junto con otros amigos hagan un taller literario. Al principio no se necesita un maestro. Uno como lector sabe lo que falla en el texto de otro, no así en el propio donde se es mucho más complicado observar las pifias.

3.- Después de un tiempo en el taller, busca a un escritor más profesional y procura entregarle cosas que tú ya has trabajado y trabajado.

3.- Sondea de entrada las editoriales estatales y ve las posibilidades de edición. Nunca pagues por  editar tu propio libro a esta altura.

4.- Participa en premios y solicita becas (al menos en el caso mexicano). Son importantes no por el dinero que otorgan, sino porque te permiten expandir tus horizontes.

5.- Busca a un escritor de otra generación para que te guie. Escucha lo que dice pero tampoco le creas tanto. Hay mucho amargado allá afuera que acaba con carreras de jóvenes o les pone metas altas que desalientan a cualquiera. Un hombre o mujer equilibrado, aunque no sea un escritor así bien importante según otros, ayuda más que uno considerado un dios que sólo se ve a sí mismo.

6.- No barbees a estos escritores. Eso se detecta rápidamente.

7.- Llegado un punto busca publicar. En revistas, en web, en publicaciones periódicas. Eso te servirá como un segundo o tercer nivel de crítica hacia donde te diriges.

8.- No presentes a las editoriales grandes lo primero que has escrito, a menos que estes bien aconsejado por otros escritores. Y ve bien a quién le entregas tu primer material. Reitero, salvo honrosas excepciones, casi ninguna editorial transnacional publicará tu libro a menos que seas hijo de tal o cual persona importante. Así es la vida y ni modo, pero hay otras editoriales con las que podrás formar camino.

9.- Lo más importante, el medio literario es como una muñeca rusa. Nunca sabes bien a bien en qué capa estás y seguramente hay muchas más capas por alcanzar y cuando según tú ya llegaste a una, o sorpresa, resulta que aún falta por llegar al siguiente nivel. Con esto quiero decir: la trascendencia literaria, la verdadera, no está en la relaciones, sino en lo que profundices en la vida y en tu escritura.

10.- Finalmente la vida de un escritor es un vaivén. Hoy publicas y todos te recuerdan, mañana no y nadie se acuerda de ti. Un amigo me contaba que una vez, tras publicar su primer libro y sentirse orgulloso de él ya que había sido publicado en una editorial muy importante, fue a presentarlo en un pueblito. Llegó, habló, vendió sus libros muy orgulloso. Al final, un viejo por el que no daría ni un centavo se le acercó para felicitarlo y decirle que él había sido publicado por la misma editorial hacia muchos, muchos años. Ahí mi amigo comprendió que en realidad nada importa, salvo escribir y que la gloria siempre es pasajera.

11.- Finalmente, aunque suene a lugar común, hay muchas formas de ser escritor y muchos tipos de escritores, buenos, deleznables, humildes, arrogantes, primerizos o tardados, pero para escribir sólo existe una: haciéndolo. Eso por lo general, se olvida rápidamente.

 

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