Apuntes del segundo día del Simposio Internacional del Libro Electrónico


No es difícil saber que la conferencia magistral de Manguel será muy similar a la última del día de ayer, la impartida por el maestro Federico Álvarez. Ambos son humanistas. Ambos son lectores y me filósofos del lenguaje. Y ambos también, ponen el punto sobre la llaga: hay que permitir un libro electrónico que no nos desvíe del fin único del libro: la lectura profunda. Aquella que nos permite dialogar con el libro, aquella que nos deja que el libro se convierta en una experiencia. Dice Manguel que la palabra, la lectura profunda, es la única que nos permite comprender una experiencia propia que sólo se revela al leer. Manguel al igual que Álvarez nos advierten el peligro de entender el libro electrónico como un divertimento, de la lectura como diversión.

En ese mismo tenor continuó la mesa sobre literatura y redes con Alberto Chimal y Neif Yehya, además del director de la revista electrónica, Letralia. Los escritores promueven no sólo a la nueva literatura en web, sino a los nuevos lectores: un lector que se apropia de la lectura desde muchas fuentes, no una lectura lineal o profunda, como la llama Manguel, sino una lectura radial que se complementa con la lectura profunda. El punto más importante es la certeza de que el libro electrónico nos puede devolver la posibilidad de los libros que las grandes editoriales han dejado de publicar. Yehya, en sus siete postulados de la ciberliteratura, propone recuperar los libros perdidos.

La siguiente mesa estuvo dominada por Roberto Igarza. Su ponencia puso el punto sobre la llaga: la importancia de crear contenidos nuevos para este mundo electrónico. Contenidos que se adapten a todas las pantallas, un mundo que cambia, un mundo electrónico lleno de preguntas, de tipos de lectores, de tipos de canales de distribución y difusión. Miren, les dijo a los editores reunidos, todas las pantallas en las que no se encuentran, a donde no llegan. Con sólidas encuestas afirma que más de 46 por ciento de los nuevos lectores prefieren leer en pantalla y no en libro. Les es más fácil leer en una tablet que en un soporte de papel.

Después continuó el turno para una productora de audio libros nuevozelandeza o maorí. Su ponencia estuvo cargada del lenguaje del corazón, sí, pero poco de su trabajo como proveedora de libros electrónicos para dar paso a la representante de una universidad española quien arrojó datos reales sobre el proceso de trasladar libros a ebooks. Ese primer libro electrónico que fue sólo el escaneo de un libro de papel.

La tercera mesa fue la más importante, la de los derechos de autor. El derecho de autor digital es otro en relación al derecho analógico. Los principales problemas de las editoriales es que no han firmado esos derechos en la mayoría de sus libros. también se habló sobre la importancia de las industrias culturales en México, que ocupan la cuarta rama en generación de PIB del país. Las industrias culturales generan casi 700,000 mil empleos. Al final se habló de la importancia del derecho de autor para todos los tipos de soportes.

Día estupendo y ágil, con muchos apuntes, que después usaré para complementar estas rápidas anotaciones.

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