Libros infantiles

Los cazadores de pájaros

Editorial Progreso 2007

Me dan miedo las ventanas. No las ventanas, ni los vidrios, sino lo que puede haber tras ellas. No es mi único miedo; en realidad, tengo otros dos miedos más, pero, debo decirlo, le tengo más miedo a las ventanas. Otros le temen a las escaleras, a los duendes y a los muchachos mayores, e incluso tuve un amigo que le tenía miedo a las ollas, sí, a las ollas, pero, debo decirlo, no tengo ningún problema en bajar por una escalera oscura y larga, ni con hallarme duendes en la noche, ni en plantarme con los muchachos mayores que siempre buscan pleito. Lo mío, ya lo dije, es el miedo a las ventanas. Me da frío sólo de imaginar que algo o alguien pueda estar viéndome por entre las cortinas: algo terrible: con dientes o alas, algo que me mira como si quisiera encontrarme todos los secretos.

 

reptiles

Editorial Progreso, 2009

Por la mañana empezaban a llegar los flamantes coches negros, brillantes bajo el sol. Se estacionaban afuera del orfanato y de ellos bajaban, primero, hombres muy misteriosos que miraban hacia todas partes, buscando enemigos. Aquella colección de coches se nos metía en la imaginación y anhelábamos ser adoptados por el que trajera el mejor, pero decía Agustín que él se conformaba con ser adoptado por un señor que anduviera en bicicleta, que no necesitaba ni un coche bonito, sólo uno que anduviera en bicicleta para treparse en la canastilla trasera y sentir el aire y oír el esfuerzo de su padre mientras lo llevaba a un día de campo.

Ixel

Ediciones B, 2009

Mi nombre es Kalak-Mul, pero antes de ese nombre tuve otro nombre en Castilla, del cual reniego. Mi oficio siempre fue el mar y sus confines. No hay embarcación, galera ni galeón, carabela ni chalana que guarde sus secretos para mí. Sin embargo, aunque ahora me ves como un hombre principal entre estos mayas, hubo un tiempo en que no fue así; hubo un tiempo en que los perseguí con convicción y rudeza; hubo días en que los arranqué de sus tierras y de sus familias, en los que dejé a sus viejos abandonados a la vera del camino para que la muerte los alcanzara. De esos días he renegado también, pero sé que cuando visite Xibalbá me encontraré con sus espíritus y espero, no sin temor, que alguno de ellos sea mi abogado ante los grandes señores del inframundo, que aboguen por mí los actos que ahora hago, las vidas que ahora salvo, el talante con el cual celo esta cultura.

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5 comentarios sobre “Libros infantiles

    1. hola José Luis, sí, ya teníamos tiempo sin leerlos. gracias por volver. Mmm, los cazadores, creo que se consigue en la gandhi o en la porrúa. Y los de tus chicos, caray, sí, tienen una mirada más reveladora sobre la realidad, pero a la larga, les servirá más que ver a la cantidad de payasos que salen en la televísión saltando y gritando.

  1. Qué padre, Antonio. No sabía que también escribes libros para niños. Me encantaron los fragmentos que incluíste. Voy a conseguirlos. Un abrazo y ¡mucho éxito!

  2. Felicitaciones por tu trabajo¡¡¡¡¡ Te escribo desde Chile….

    Mira, quisiera poder conseguir Los Cazadores de Pájaros para darlo a leer a mis niños (soy profesor de Lenguaje). Quiero preguntarte si sabes cómo puedo conseguirlo acá, en Chile.

    Te agradecería mucho si me contases sobre esto.

    Un abrazo¡¡¡

    mauro.rojas.n@gmail.com

    Mauro.

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